¿CÓMO ESCAPAR DE TI? – 2ª Parte

Publicado: julio 23, 2009 en Intento de relato

El verte otra vez, súbitamente, por supuesto lo típico en ti, ha sido un golpe desestabilizador para mi apacible vida de estos últimos 10 años.

Creo que ninguna similitud queda de la primera vez que tropecé contigo. ¿La recuerdas?

Poco a poco las barreras fueron cediendo a esa curiosidad insólita, a ese nudo en el estómago tan ilógico y desconocido. Y la presión, que con pericia ejercías, permitió tu rápido acceso a todo mi cuerpo. Mi cuerpo que se volvía música con cada paso tuyo hacia mí. Mi cuerpo que vibraba cuando te intuía en la distancia, en la noche, en el día, bajo el sol, o bajo la lluvia. Mi cuerpo que sentía que las horas eran segundos a tu lado, pero que también descubrió que los segundos eran horas, cuando te fuiste.

Aunque ya conocía el llanto por la pérdida de alguien, tu ausencia fue diferente. Absolutamente nueva y terriblemente dolorosa. Me habías llenado tanto, que tu partida me dejó como única huella de tu existencia en mi vida el vacío. Ese vacío negro; no, negro no. Era rojo. Mi rabia lo tiñó así. Mi deseo de que volvieras ponía el pincelazo verde, pero no había paleta de colores en el mundo que cambiara esa tonalidad. Enfermé. Quise morir. Dejé de trabajar. Pensaba que ya no era útil para nada, ni para nadie. Pero sobreviví. O debo decir… ¿viví? Tengo mis dudas, ¿sabes?

Quizá nunca leas esto, pero te lo explicaré. Vivir es sentir la vida sin guantes de seda, sin air bags que te protejan cuando estás desprevenido.

Contigo, nada me afectaba. Todo me era indiferente. Te tenía a ti. Tú eras lo más importante. Sin ti, sólo me tuve a mí. Y aprendí a vivir. Contigo soñaba, sin ti, viví.

Y volviste a aparecer, por segunda vez.

Buscaste conquistarme con otras armas. Estabas preparado. Lo habías calculado. Sabías que la adolescencia ya se había evaporado de mi vida, que ahora estaba en plena madurez y que había descubierto nuevas emociones, nuevos registros para mi ser.

Cuatro años sin saber nada de tu existencia. Perdona, matizo; dos años olvidándote y dos años, sin pensar en ti. Y si alguien te nombraba, un gesto indiferente, era la mejor de las respuestas a un tema que para casi todos estaba zanjado. Para casi todos, excepto para ti.

Volviste y luchaste por tenerme en tus redes otra vez. No te fue fácil, me enorgullezco de ello. Pero ¿hay alguien más ladino que tú? Con esa exótica mezcla de sensualidad, deseo, instinto, erotismo, no paraste hasta plantar nuevamente tu bandera en mis cimas. Para situarme en esos puntos estratégicos donde volvíamos a converger, perdidos mutuamente, con la sensación de que, esta vez sí, era para siempre.

Volví a creer que era posible; que tenías que estar a mi lado, que debías caminar de mi mano, que querías quedarte conmigo.

El final, aquí:

https://malomalisimo69.wordpress.com/2009/07/29/escapardetifinal/

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comentarios
  1. Griet dice:

    … Las horas eran segundos a tu lado… los segundos eran horas cuando te fuiste…
    … y esas horas son días, años… !!! Imposible escapar! Estoy atraPadAAA!!
    Muy bonito Malo, MUY BONITO!

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