¿QUIÉN ERES TÚ? – 5ª Parte

Publicado: septiembre 6, 2009 en Intento de relato

El reloj biológico del Dr. Moti Davos le avisa que ha amanecido. Hoy es el día de su juicio. Se suponía que debía descansar, pero ya son 3 días en los que apenas duerme y cuando consigue evadirse al mundo de los sueños, le persiguen toda clase de pesadillas.

Hace 2 horas que no ha cambiado de posición. Sigue con la mirada fija en el punto de luz violeta del láser que vigila el techo de su celda, los brazos cruzados por debajo de la cabeza, evitando en lo posible rozar la cicatriz del golpe con el que finalmente lo redujeron en su escalera.

Un nuevo suspiro escapa de su pecho. Sigue sin entender nada de lo que ha podido pasar. “Alta traición… Sólo puede ser algo relacionado con El Proyecto, pero no se lo he dicho a nadie, a nadie, ni siquiera a ella. Pensaba hacerlo más adelante, cuando llegase el momento oportuno…” pero, aparentemente, ese momento, no iba a llegar.

Tampoco le dieron explicaciones. Sólo le recordaron que el delito de Alta Traición llevaba adherido un amplio espectro de limitaciones personales. Y mientras esperaba la fecha del juicio, estaba totalmente aislado. No hay visitas, no hay llamadas, no hay información del exterior, no hay nada; ni siquiera la certeza de haber hecho algo indebido.

Las primeras 48 horas de encierro las utilizó en su totalidad en visualizar todo lo que su mente fuese capaz de recordar de su vida antes del infame día. “No, no, no, ella no tenía nada que ver, todo debe ser un error, un desgraciado error, una especie de castigo por mi implicación en toda la locura que rodea a El Proyecto y he tenido que pagar el precio más alto que nunca hubiese podido siquiera imaginar”

Ya no le quedan lágrimas, pero el escozor de sus ojos atrae instintivamente una mano que se aprieta con desesperación sobre los párpados cerrados con presión como queriendo alejarse, si fuese posible, de su actual y cruda realidad.

En ese instante un minúsculo destello de luz empieza a brillar en su cerebro. “¿Me las han quitado?, ¿cuándo?” Ahora se frota los dos ojos. Con cuidado. Con las yemas de los dedos índice, medio y pulgar. El movimiento de rutina que realiza desde hace 2 años. “No, no están. ¿Cómo he sido tan estúpido que me he olvidado de ellas?” Se pone en pie, parpadea repetidas veces y vuelve a tocarse los párpados con los ojos cerrados. Vuelve a forzar su mente. Intenta trasladarse al último momento que recuerda haberlas llevado. “¿Fue el viernes, antes de ir al CNIA? Venga…venga…tienes que recordar…Sí, fue el viernes por la mañana…” Y de pronto, como una puerta que se abre ante el ímpetu de un huracán comprende toda la verdad.

Las piernas debilitadas por la ausencia de alimentos en el cuerpo se niegan a sostenerlo y cae de golpe en el camastro. Ahora lo tiene todo claro. Puede imaginar con absoluta precisión los acontecimientos de esa aciaga mañana…

Darita que se levanta más tarde, muy tarde. La llamada de su marido a las 12:00 le hace abandonar con pocas ganas la cama. Darita va al baño. Se mira al espejo semidormida, se lava la cara, busca alguna “nueva imperfección” en su rostro. Sus avellanados ojos barren todo el campo de visión del tocador y pasan sobre la cajita azul con el logotipo amarillo y rojo. No le presta mucha atención, pero su cuerpo se está despertando a pasos agigantados y el innato sentido del orden y la organización le hacen volver la vista atrás y mirar con curiosidad el pequeño receptáculo cúbico. Lo abre y se encuentra con la habitual pareja de lentillas de datos confidenciales que su marido usa constantemente. Pero la caja le es desconocida. La mira, la analiza, busca alguna referencia. Nada. Sólo un extraño dibujo en forma de espiral amarilla. Hay un punto señalado en uno de los brazos y desde éste, una línea roja trazada oblicuamente hasta el brazo más interior. Se encoge de hombros y está a punto de guardarla en un cajón. Entonces piensa que quizá es algo que su, a veces despistado, esposo pueda necesitar. El primer impulso es llamarle, pero un duendecillo juguetón vestido de curiosidad y de intriga guía sus pasos hasta la habitación y pone en marcha el equipo multimedia EasyTouch. Obviamente, no puede acceder a la información de las Eyedocs directamente porque su iris no es el de su marido y la configuración no la reconocería, por lo tanto no podría leer nada. Coloca los minúsculos discos cóncavos en el compartimiento especial del moderno equipo multimedia y espera. La primera pantalla que aparece le pide una contraseña.
Para Darita eso no significa un problema. Se sabe la contraseña universal que usa el Dr. Davos: su nombre completo combinado con las iniciales del CNIA al principio y al final. Rápidamente escribe: “cnmotidavosia” con la mirada fija en los puntos negros que aparecen en el recuadro de la contraseña. Presiona INTRO y… ¡Dr. Davos se ha equivocado con su contraseña, vuelva a intentarlo!
Darita no sale de su asombro. No puede ser que use otra contraseña, se lo habría comentado. Piensa que probablemente ha tecleado mal algún caracter y lo intenta otra vez. Ahora lo hace lentamente, letra por letra, presiona INTRO y…
¡Si usted no es el Dr. Davos, permítame aconsejarle que desista de intentar acceder al documento que tiene en su poder. Es absolutamente confidencial y de acuerdo a la normativa de privacidad de documentos oficiales y personales, podría tener severas consecuencias. Si intenta una vez más y se equivoca, incluso podría ser detenido mediante la aplicación de fuerza letal!

En ese preciso instante en un lugar muy distante, en una sala llena de pantallas de registros satelitales, una luz roja parpadea en una de ellas.
– Parece que el brillante Dr. Davos ha olvidado su contraseña- comenta uno de los técnicos encargados del control de la misma, con una media sonrisa que deja ver sus metálicos dientes.
Por simple rutina teclea el código de rastreo del chip que el científico lleva implantado en alguna parte de su cuerpo y la señal de respuesta le indica que el Dr. Moti Davos se encuentra en las instalaciones del CNIA, a una considerable distancia de la luz roja de alerta.

El técnico parece haber recibido un pinchazo inesperado en sus glúteos por el respingo que da al comprender esa información. Velozmente levanta el teléfono que tiene a su derecha y marca el código establecido.
– ¿Señor? Alguien intenta acceder al archivo del Dr. Moti Davos y él se encuentra a 20 kilómetros…
– …
– Sí señor, al instante le envío las coordenadas exactas, señor.

Eran las 12:12, a las 12:49 un equipo SN se detuvo a 100 metros de la casa del Dr. Moti Davos.

Continúa aquí:

https://malomalisimo69.wordpress.com/2009/09/20/quien-eres-tu-6-parte/

Anuncios
comentarios
  1. Espe dice:

    Cuanto tiempo me va a tener con la intriga, en leerme la triologia de millenium he tardado tres semanas, y eran casi 3000 páginas, espero que esto termine antes………. jajajja
    Un besazo

  2. Griet dice:

    Interesante esta 5ª entrega…
    Yo tambien tengo un duendecillo jugueton 😛 … porque tengo una curiosidad e intriga desbordante!!!
    Te superas Malo.
    Un besito

  3. Luna T.I.N.S.J dice:

    Nuestro Dr. Moti Davos detenido en una celda, nuestra Darita que permanece todavía no sabemos si inconsciente o muerta, menos mal que mientras tanto la historia va tomando forma y ella misma nos cuenta los sucesos, seguimos con la intriga, que pasara con nuestros personajes ?
    Malote…………..excitante es poco , para describir tu relato, besazossss.

  4. Griet dice:

    mi intriga es… ¿ Darita intentó por 3ª vez acceder al documento ? Eztoy malita de tanto pensar… 😦

  5. Jamaika dice:

    GUAUUUUUUUUUU 2 días sin ordenada y me pierdo la zaga de “perdidos by Malote” xdd
    MMMM en serio, señor Malo es la historia más intrigante que he leído en internet en mi corta vida jiji. Cuanto va a haernos esperar para la continuación? Las fieles lectoras estamos espectantes… XDD

    Besos

  6. Bruno dice:

    Y lOs lectores también.
    Yo vivo sin vivir en mí, vaya.
    En serio, Malo. Enhorabuena, sigue así y ¡no nos tengas más en ascuas…!
    Un saludo

  7. Luna T.I.N.S.J dice:

    Sr Malote, hasta cuándo?? Por favor no nos tengas en este mar llenito de incertidumbres y haznos entrega de la sexta parte de esta gran historia.

    Te voy a tener que hacer llegar la factura de mi psicoanalista, de mi psicólogo y ya puestos de mis abogados, juas juas juas

    Miles de besazos con abrazo incluido.

  8. izmatopia dice:

    y por la imprudencia de la mujer, maldita chismosa, es que sucedió lo que sucedió…

    ahora, cómo vinculamos esto con le viaje en el tiempo? jum! tal vez el proyecto se trataba de eso mismo, de viajar en el tiempo…

    uy! mi imaginación se dispara! 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s