¿QUIÉN ERES TÚ? – 8ª Parte

Publicado: noviembre 10, 2009 en Intento de relato

El Dr. Bite está a punto de dar un salto, de gritar, de reír, de llorar o todo a la vez. En milésimas de segundo se coloca al lado de la cama y toma una de las manos inermes de Darita.
– Joro…- La voz es ahora muy débil, casi un sonido gutural.
– Shhh no hables, tranquila… respira…relájate… – Las pupilas del científico están brillantes, parece que de un momento a otro, dos perlas líquidas brotaran de ellas.

La mano que hasta hace unos instantes estaba pálida y sin fuerzas empieza a apretar. La voz suena de pronto firme y tan dulce como siempre:
– Joro… ¿dónde está él? ¿Está bien? Por favor…
– Calma… calma, tranquila. Él está bien. Está detenido, lo juzgan hoy, dentro de unos minutos, pero todo debe ser un error. Él no ha hecho nada. Absolutamente nada.
– Tengo que verlo. Necesito mirarle a los ojos y que me diga que no ha hecho nada. – Ahora levanta la voz, sus ojos recobran toda su expresividad.

Intenta levantarse. La sonda colocada en su cuello se estira y la máquina emite una serie de pitidos intensos y veloces.
– Por favor, Darita…Por favor, tranquilízate. No puedes levantarte. No puedes verlo. Debes permanecer aquí, recuperarte del todo para que cuando él entre por esa puerta se lleve la alegría más grande del mundo.
– No lo entiendes Joro. Necesito verlo. ¡TENGO QUE HABLAR CON ÉL!

El esfuerzo repentino la agota y echa la cabeza hacia atrás.

Velozmente el Dr. Bite la sujeta con la otra mano.
– Escúchame, por favor… Yo voy a declarar, me han citado como testigo. Es inocente, te lo aseguro; no ha hecho nada de nada. Todo se trata de un error, una equivocación que aclararemos en unas horas. Quizá hoy mismo lo suelten y pueda venir a verte.
– Joro, sé que eres su amigo, su mejor amigo y, además, un estupendo actor. Dime qué son las EyeDocs de la cajita azul con el logotipo amarillo y rojo. ¡Dímelo por favor!

La expresión de desconocimiento en el rostro del Dr. Bite es auténtica y su voz es firme al responder:
– No conozco ninguna caja azul con un logotipo como el que mencionas. Ya sabes que casi todos nuestras investigaciones las tenemos en EyeDocs

La mirada que recibe es como un latigazo de furia.
– ¡No! No…no. Conozco todos los documentos del trabajo de mi marido. Uitliza la misma contraseña para todos. No hay secretos entre nosotros, o eso pensaba hasta… ¿Qué día es hoy?
– Lunes; has estado inconsciente 3 días. Por favor escúchame…
– Joro, siento ser tan brusca, pero no quiero escucharte. Sólo quiero hablar con mi marido y que me diga qué diablos está pasando.

El Dr. Bite comprende que ella está a punto de tener una crisis nerviosa. Disimuladamente presiona el botón de emergencia que se encuentra en uno de los laterales de la cama en el momento en el que ella empieza a maniobrar la sonda que tiene incrustada en su muñeca.
– Cálmate por favor… No toques eso…
– ¡Cállate! Si quieres solaparlo o defenderlo allá tú. Pero yo me marcho…

Un médico y dos enfermeras entran en el instante preciso en el que Darita intenta ponerse en pie por el lado opuesto de la cama, donde el Dr. Bite se ha quedado petrificado por el cariz de los acontecimientos.
– ¡Señora! No haga eso…

Las auxiliares llegan a tiempo para sujetarla y recostarla nuevamente.
– ¡Enfermera, rápido una dosis doble de lenitive plus!

Darita se debate y patalea, pero está muy débil. La enfermera que la sujeta le triplica en masa corporal y es imposible escapar de sus fuertes manos.

El Dr. Bite no quiere ni mirar. Lentamente empieza a retirarse hacia la puerta. La alegría enloquecedora que experimentó al oír y ver a Darita volver en sí, se ha convertido ahora en una congoja que le atenaza los músculos y le estruja el pecho.

– ¡JOROOO!

El grito de impotencia, combinado con rabia y desesperación, queda ahogado en el momento en el que el potente sedante llega al sistema nervioso de Darita.

Joro Bite, con el corazón macerado de dolor, dirige una última mirada a los ojos que se van apagando inundados por lágrimas amargas y acusadoras.“Tengo que salir de aquí. Tengo que ir a liberar a mi amigo y tratar de mitigar toda esta tragedia, todo este dolor”

Lo que no puede imaginar es que la tragedia no ha hecho más que empezar y que el dolor apenas ha mostrado un leve pinchazo de lo que realmente llegará a ser.

Continua aquí:

https://malomalisimo69.wordpress.com/2009/11/29/quien-eres-tu-9-parte/

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comentarios
  1. Luna T.I.N.S.J dice:

    Bueno buenoooo nuestra Darita despierta y un juicio todavía por esclarecer muchísimas cosas…………..seguimos con la intriga, que veredicto le darán a el sr Davos ?

    Muy buena su ultima entrega sr Malote.

  2. Griet dice:

    Va Malo… que en esta entrega no nos has dado muchos datos… sube ya la siguiente please… a ver que pasa en el juicio… ( antes de que lo pierda yo 😉 )

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