¿QUIÉN ERES TÚ? – 10ª Parte

Publicado: diciembre 14, 2009 en Intento de relato

El juez Gomu se interrumpe; inmediatamente después abre la boca para responderle, pero parece pensárselo mejor y se mantiene en silencio.

El Dr. Bite empalidece de repente. Se le nota más nervioso. Cuando irrumpió en la sala, su actitud era de decisión absoluta. Ahora duda. Sabe que la idea de liberar a su amigo es totalmente descabellada. ¿Dónde ir? Todos los lugares están controlados, vigilados y para colmo, ellos llevan dentro de sus cuerpos los localizadores satelitales. La voz de su colega le devuelve a la realidad.
– Necesito ir al CNIA. Lo que sea que hayas pensado, hagámoslo ya.
– Vete tú. Será más fácil controlar a estos tiparracos dentro de esta sala. En cambio si salimos los dos a la calle, les será muy sencillo asesinarnos. Los francotiradores deben estar ya posicionados. No olvides que todo lo que ocurre aquí, lo ve el Gran Hermano- Y con un gesto de sus ojos, le señala las cámaras de vídeo que apuntan a cada rincón de la sala.

Sus palabras causan una honda conmoción en el ánimo del Dr. Davos. Su gesto se torna más serio y grave y sus palabras llevan una hirviente mezcla de rabia, dolor e impotencia.
– No puedo dejarte Joro. Tienes que venir conmigo, maldita sea. Lo has arriesgado todo por mi. O salimos juntos de esto o no sale ninguno- llega a su lado y le agarra de un brazo.
– No. No. ¡Moti, por favor vete!- Más que una súplica es una orden.
– No pienso dejarte aquí. O vienes conmigo o no me muevo. Ya lo he perdido casi todo …
– ¿Es qué no lo entiendes? Si estoy aquí es porque tienes que escapar. Confía en mi. Mientras tú te alejas de este lugar, tu camino será seguro si yo controlo a esta gente aquí- Decide no decirle nada sobre la recuperación de Darita, porque eso cambiaría todos los planes de su amigo. Más adelante, siempre estará a tiempo para contárselo. De momento, lo más importante, es ayudarlo a escapar.

La cabeza del Dr. Davos trabaja a marchas forzadas. Sopesa todas las opciones. Su plan inicial, de escapar por su cuenta, aún podría salir bien, claro que al principio no contaba con que su mejor amigo fuese a estar involucrado. Finalmente, su lado más racional toma una ligera ventaja sobre el emocional y acepta la ayuda inesperada. Se acerca un poco más al corpachón del Dr. Bite y susurra.
– Sólo necesitaré unos 20 minutos. Cuando esté en mi despacho, en el CNIA, fíjate bien en el sitio donde me encuentre situado, memoriza cada uno de mis movimientos, quiero que después, busques la forma de ir allí. Tendrás que hacer lo mismo que yo y…- Su voz se vuelve totalmente inaudible. Las palabras que salen de su boca sólo las escucha su amigo que lo mira asombrado.
– Es una broma, no? ¿cómo es posible…?
– Te digo lo mismo que me has dicho antes; confía en mi. Si consigues llegar a mi despacho y haces exactamente lo que te he dicho, ya habrá tiempo para explicártelo con detenimiento.
– De acuerdo, toma las llaves de mi StreetCar

Ahora dirige su mirada y su voz a la cámara que tiene enfrente:
– Quiero una conexión de videoconferencia con mi vehículo y con el despacho de mi amigo en el CNIA. ¡Lo quiero ya!

Al instante, en uno de los monitores de la sala se ve el interior de un vehículo y en otro el despacho del Dr. Davos.
– ¿Lo ves? Saben lo que les conviene. Corre, Moti, corre. Buen viaje amigo mío.

Se funden en un brevísimo pero emotivo abrazo y mientras uno vigila a las estatuas vivientes diseminadas por la sala, el otro se dirige hacia la salida. Sólo han transcurrido 3 minutos desde la aparición de Joro Bite en la sala de juicios.

El Dr. Davos conduce el ligero y práctico vehículo por la carretera que conecta con el CNIA con las manos aferradas firmemente al volante. Lágrimas de ira y de frustración surcan sus mejillas. ¡Cuánta razón tenía aquel bloguero asesinado hace más de 20 años! Este mundo se había convertido en un estado de sitio. Apenas ahora, caía en la cuenta de la cárcel en la que vivían los seres humanos. Sacude la cabeza, dirige la mirada a la pantalla donde ve reflejado a su colega que sigue controlando la situación con sus rehenes. “Por favor, Joro, aguanta. Aguanta amigo mío…”

Quince minutos después, las cámaras que controlan el acceso al CNIA, leen la identificación del vehículo del Dr. Bite y desbloquean la puerta. El Dr. Davos entra como un rayo en el parking del centro.

En las dependencias centrales de SN, el Director Rabee está listo para dar la orden. En cuánto se baje del vehículo, El Dr. Davos dejará de ser visible para su amigo. Entonces podrán intervenir. Tienen menos de dos minutos para reducir al Dr. Bite sin matarlo, antes de que Davos llegue a su despacho y tenga acceso visual, otra vez, del interior de la sala de juicios.

El operador de cámaras está nervioso. Muy nervioso. Es la primera vez que va a realizar lo que nunca esperaba hacer. Disparar por una de ellas. Y ni siquiera con una bala de verdad. Tenía que disparar un dardo paralizante. Su blanco, para colmo de males, no estaba quieto. Si algo saliese mal…

La aguda voz del Director Rafee produce ecos en el pequeño cuartito.
– ¡AHORA!

El Dr. Bite suda copiosamente. Hace diez segundos que su amigo ha llegado al CNIA. Ya no tienen contacto visual. Quizá tarde un minuto y medio, quizá dos en volver a verlo aparecer en el monitor que reproduce el despacho.
-Eres un estúpido, Bite…- La voz del eugenesista Finda le hace girar rápidamente la cabeza justo en el momento en el que el operador de cámaras presiona el botón de disparo. El dardo pasa a 2 milímetros de su cuello. Joro Bite no se da cuenta de lo que acaba de ocurrir y se enfrenta a Finda con la pistola levantada.
– ¡Cállate maldito ratón de laboratorio! ¡Cállate o te mato ahora mismo!

El director Rafee lanza una maldición que retumba en todas las dependencias que lo observan por videoconferencia.
-¡Carga la cámara con el otro dardo de una puta vez! ¡Estúpido inútil! ¡Hazlo ya!

El operador de cámaras está a punto de llorar. Ha fallado. Y tiene la total seguridad que volverá a fallar. Acciona los mecanismos para volver a cargar la cámara con el dardo tranquilizante, pero se equivoca y en lugar de éste, carga una bala. Cuando se da cuenta de su error, prefiere no informar a nadie, y empieza el proceso de abortar la secuencia de disparo. Transcurren unos interminables segundos hasta que puede volver a cargar otra vez la cámara con el dardo tranquilizante. Cuando lo consigue, no puede más y lanza un suspiro liberador. Se lleva las manos a la cara y se frota los ojos. La voz de Rafee es un trueno agudo:
– ¿Pero qué demonios te pasa, tarado? Juro por mi madre que si fallas esta vez, voy allí y te mato a palos…

El Dr. Davos entra en su despacho, enciende el monitor de la pared y mira a la cámara que tiene en la parte superior y le habla al Dr. Bite.
-Ya estoy aquí Joro. Recuerda todo lo que te he dicho.
– Date prisa, Moti. Sal rápido de allí.
– Eso voy a hacer amigo mío. Eso voy a hacer…

Retira uno de los cuadros que cuelgan en la pared del fondo, maniobra con una mano en el hueco que ha quedado y la pared se aparta dejando un hueco similar a una cabina de teléfonos de hace 50 años.
El Dr. Bite observa asombrado como su amigo se introduce en ese cubículo. Las últimas instrucciones recibidas retumban en su cabeza y no es capaz de entender nada.

En el preciso momento en el que el Dr. Moti Davos levanta una mano en señal de despedida, el operador de cámaras presiona el botón de disparo.

El estupefacto Dr. Joro Bite mira como un destello de luz violeta envuelve el cuerpo de su amigo que desaparece al instante al mismo tiempo que siente un agudo y doloroso pinchazo en la espalda.

Continuará…

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comentarios
  1. Luna T.I.N.S.J dice:

    Guauuuu !!! no ha podido quedarse más interesante, jopeee la de cosas que pueden suceder en segundos que para mi eran interminables………..es genial !!

    No dejas de sorprendermeeeeeee, un beso Malote.

  2. David B dice:

    He llegado a este blog de casualidad y me he leído todos los artículos de una sentada. No tiene desperdicio. Enhorabuena Malo

  3. griet dice:

    MmMMMmm … desaparece y aparecerá en…???
    Pobre Joro… ¿ que le va a pasar ? 😦
    Inquietante situación… espero que lo resuelvas pronto.
    Besos y Chao chao chaooo…

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